miércoles, febrero 22, 2006

El Correo 1.

Elena Sealtiel se sentó tras su escritorio y repitió su ritual matutino. Cerró los ojos, giró la silla hasta encontrarse de cara al enorme ventanal y los abrio lentamente. Ante su vista se extendía la ciudad, semioculta tras un velo de contaminación.

México D.F., la más grande ciudad del Universo.

Sonrió. La vista era una buena manera de comenzar, una buena manera de recordarse a sí misma por qué valía la pena cada paso en el camino. En días como hoy lo necesitaba: La mañana no había tenido un comienzo agradable. Su paso frente a la entrada del edificio había coincidido con la brutal paliza que le propinaba uno de los guardias armados a un desharrapado cualquiera. No es que le preocupase demasiado el hecho de la paliza, a estas alturas la acera ya estaría limpia. Simplemente, a veces sentía una punzada de... No exactamente remordimientos, pero sí nostalgia de sus primeros tiempos, de una cierta inocencia, de los años en que una escena como esa le habría resultado incómoda. Sacudió la cabeza para eliminar esos pequeños flecos de idealismo y sacó de la cartera su disco de datos personal.

Insertó el rectángulo de plástico y metal en su clavija y pasó la yema del dedo índice por el pequeño lector incorporado en el disco. El monitor de su mesa se desplegó mientras los sensores detectaban su huella dactilar, pulso y temperatura corporal. La pantalla se encendió con su habitual saludo "Buenos días, Consejera Sealtiel". Tocó la imagen de una pequeña agenda en la esquina del monitor. Los asuntos del día. La primera entrada consistía simplemente en una hora y dos palabras.

9:00 El Correo.

Etiquetas:

jueves, febrero 16, 2006

Mañana.

Mañana acabo.
Por ahora, claro. En realidad, los exámenes son como los impuestos o las hipotecas: No se acaban nunca. Pero por lo menos me podré permitir bajar un poco el ritmo y dedicarme a cosas productivas como leer o ser un jodío freak. Que ya va siendo hora.

No sienta mal esto de escribir tonterías, no.

Hala:
Buenas noches, Cicely.

Etiquetas:

lunes, febrero 13, 2006

Vunce more, mit feelink !!

Los motivos no vienen a cuento, baste decir que en última instancia el motivo puntual es bastante tonto, como sabéis algunos. Y no me avergüenza reconocerlo, porque muchas veces es así. La cosa más estúpida llega en el momento menos (o más) oportuno y produce un efecto mucho mayor del que debería.

Joder, qué dramático me ha quedado.

El caso es que llevo meses atascado en una situación bastante insalubre. Una hibernación a varios niveles (social, intelectual) de la que no me había dado cuenta o más bien no había querido considerar hasta que sucedió la antedicha tontería, y de la que espero ir despertando. Por de pronto, la intención de este Blog es obligarme a mí mismo a volver a escribir, poco a poco y aunque no sean más que los delirios improvisados que se me ocurran al ponerme frente al teclado.

Sentíos libres de comentar lo que os dé la gana, escribir uno de estos y cerrarlo a los comentarios es, como mínimo, señal de que uno tiene un ego un tanto delicado.

Y como decían en un viejo libro de los tiempos gloriosos en que a la Cordura la llamaban
Sanity:

Buena suerte y buena caza

Etiquetas: