El Correo 2.
Miró el reloj. Las 9:01. Pulsó el botón del interfono y oyó la voz de su secretario Félix. -Consejera Sealtiel- El tono neutro, el saludo formal. El correo ya había llegado. -Buenos días, Félix. Por favor, haz pasar al visitante- Pulsó de nuevo el botón y giró levemente su sillón hacia la puerta que se abrió un instante después. El correo era un hombre al que la palabra "hombrecillo" habría definido a la perfección. Ni alto ni bajo, de facciones suaves y piel sonrosada, aparentaba una edad indefinida entre los treintaytantos y los cincuenta bien llevados. Lucía gafas redondas de pasta sobre sus ojos de un castaño desvaído, y un pequeño y anticuado bigote sobre su fino labio superior. El pelo oscuro peinado con raya a la izquierda estaba un poco desordenado, sin duda por causa del sombrero que sostenía en la misma mano que un pequeño maletín de piel. Como el resto de su traje, el sombrero era gris y pasado de moda. Nada llamativo, sino tan sólo el tipo de traje que llevaría un hombre mayor al que dejó de importarle la moda hace un par de décadas. Aunque no coincidía con su edad, desde luego cumplía su función: Le hacía parecer inofensivo sin llamar la atención. El hombre inclinó levemente la cabeza a modo de saludo. -Buenos días, señora- Al hablar su nuez se movía, asomando apenas sobre el nudo levemente flojo de su corbata marrón. -Señorita, por favor. Aunque puede llamarme Consejera, si lo prefiere- Elena indicó el sillón al otro lado de su escritorio y observó al hombre mientras se sentaba con aire nervioso -Muy bien, señor...- Miró la pantalla, que mostraba la escasa información disponible acerca del correo y sus excelentes referencias -¿ García ?- El correo asintió -Ezequiel García, sí señorita. Consejera- Elena se permitió una leve sonrisa. Aquel hombre tenía tan poco aspecto de llamarse Ezequiel García como de ser mejicano, y sin embargo su español era impecable, así como su acento del centro de DF. -Sus referencias, lo reconozco, son muy buenas, aunque quizás un poco escasas y... Vagas, espero que me entienda- El hombre no perdió su sonrisa amable y un tanto perdida, pero sus ojos parecieron enfocarse un poco tras las gafas -Consejera Sealtiel, mis referencias son buenas, de fuentes fiables, y si lo que quiere es comprobar hasta qué punto estoy a la altura de estas, ahórrese más indirectas. Lo estoy. ¿ Quiere un ejemplo ? Los hombres de su departamento de Seguridad no están mal entrenados; Fuchiba-Hastings, si no me equivoco por lo que vi esta mañana frente a la puerta principal, uno de los SCC (1) más eficaces.- Había un inequívoco deje despectivo en su voz- De todos modos, hay un punto ciego en sus rutas de patrulla por el hall donde están los ascensores y dos más en el camino desde dicho hall hasta este despacho. Además, hay un fallo en sus procedimientos de incidencia que deja una ventana de casi cuatro segundos en que la puerta principal estaría parcialmente sin cobertura de seguridad. Hable con el departamento pertinente si quiere y comprobará que es cierto. Le dirán que no es problema porque las cámaras de seguridad cubren dichos puntos ciegos, pero eso no impediría a un operativo lo bastante rápido llegar hasta aquí si fuese necesario entregar un paquete.- Elena contempló al hombre en silencio. Entregar un paquete o realizar una extracción. O incluso una eliminación. Por supuesto, él no iba a decirlo, pero lo había dejado caer con la mayor naturalidad. No necesitaba comprobarlo, estaba bastante segura de que el tipo decía la verdad. Pareció sorprendido cuando ella no levantó el teléfono. -Bastante impresionante. ¿ Cuánto tiempo y recursos ha dedicado a reunir dicha información...?- García sonrió más ampliamente, y de hecho pareció como si lo viese por primera vez, bajo su fachada de hombrecillo inofensivo. Una sonrisa dura y eficiente... Metálica era la única palabra que le vino a la mente para describirla. -He llegado a DF esta misma madrugada, y reunir esta información me ha costado... Los veinte dólares que le di a un pobre diablo para que fuese y le escupiese a uno de sus guardias.- Elena no pudo evitar enarcar un poco las cejas. El tipo parecía estar a la altura de sus referencias, sí. -Muy bien, señor García. Hablemos de negocios.- (1) SCC: Sistema Combinado de Combate. Nombre para las diferentes "artes marciales" desarrolladas por cuerpos militares y de seguridad para entrenar a su personal. Así llamados porque normalmente recombinan partes de distintos estilos de combate. Etiquetas: El Correo |
