El Correo 4.
Spear se queda sentado en la terraza, con el regusto amargo de la medicación en el fondo de la boca. Por suerte es la última toma. Tiene su gracia que el precio a pagar por una semana de reflejos sobrehumanos incluya además de la cirugía, los implantes y toda la química, tres días de... A estas alturas ya está bastante acostumbrado y la compensación de reflejos está casi completa, así que apenas tarda un instante en ajustarse. A pesar de ello, que el sistema nervioso intente adaptarse a la nueva velocidad que le exigen los implantes produce unos efectos bastante peculiares. Todas las percepciones se hacen más nítidas, como si de pronto pudiese procesar la información mucho más rápido; el tiempo parece ralentizarse y su atención se fija en detalles al azar, completamente carentes de relevancia. Una gota de agua brilla como una cúpula de cristal sobre el abrigo de cuero de corte militar de una mujer rubia tocada con una boina roja. Al otro lado de la calle, un grupo de Hare Krishnas cantan y tocan panderetas, ukeleles y un acordeón; puede calcular exactamente dónde van a dar el siguiente paso, pero sería incapaz de levantar la mano y apuntarles... La sensación es hilarante, pero sabe que debe contenerse y tomárselo con calma. En unos diez minutos las partes artificiales de su sistema nervioso habrán absorbido la última toma de componentes químicos y estarán completamente ajustados. Hasta entonces será mejor que no haga movimientos bruscos ni intente realizar actividades que requieran mucha coordinación si no quiere acabar en el suelo hecho un auténtico nudo de músculos sobrecargados, así que se reclina en la silla y espera con los ojos cerrados durante unos instantes. Desde luego, y a pesar de todo, es mejor esto que la sustitución total. Vale, alguien cuyo sistema nervioso ha sido recableado por completo no necesita la medicación para activarlo, ni el periodo de ajuste, y puede mantenerlo en marcha constantemente, sin el peligro de que se le funda la médula espinal si intenta forzar la duración máxima. A cambio tiene que adaptarse a un mundo que se mueve constantemente a cámara exasperantemente lenta. Se dice que el cuarenta por ciento de la primera generación de recableados, cuando la sustitución completa era el único método que se había desarrollado, se volvieron completamente locos... Mejor cambiar el rumbo de sus pensamientos. Piensa en el encargo que les ocupa actualmente: Una intercepción, algo importante que les puede colocar en una situación laboral cojonuda si sale bien. La oposición por lo que saben es tan sólo el mensajero encargado de transportar la información que ellos deben interceptar. No es tan buena noticia como parece; a cierto nivel de seguridad, que el equipo sea pequeño suele ser señal de calidad. Como el suyo. Aracne y Atlas estarán de vuelta en unos minutos. Entonces... Bueno, no, cuando el sistema de mejora neural se asiente, podrán pasar a la siguienta fase del trabajo. Etiquetas: El Correo |